Aunque la madre es el primer referente de género de la hija niña, cuando esta es adolescente es normal que tienda a querer diferenciarse de su madre a partir de la ropa, las ideas o actitudes.
Y al hacer evidentes esas diferencias, la madre las compara con su propia vida y, a veces, aparece la frustración que se vuelve la base de la envidia.
Ve en la hija a una persona que la va a superar, a degradar y a dejar en desventaja.
Cuatro son los ejes que pueden llevar a una madre a sentir envidia de su hija: la juventud y belleza, no sentirse deseosa ni deseada, la energía y vitalidad, y la efervescencia sexual.
Se da más en mujeres que no tuvieron un desarrollo profesional o laboral. Su autoestima, entonces, se basa de manera exclusiva en el atractivo erótico, justamente lo único que las hizo alguna vez sentirse valiosas. Y hoy observan que son sus hijas las que ocupan ese lugar del atractivo.
La envidia inconsciente que ellas sienten, tiene que ver además con temores de la mujer-madre, como por ejemplo, al paso de los años y la pérdida de poder. Ya no ejercen sobre sus hijas el control que ejercían cuando éstas eran niñas.
El sentimiento de una madre que sufre estos desórdenes es el siguiente:
-"Si yo no tuve suficientes logros, si no me hice cargo de mi vida, si no conseguí lo que esperaba o si me ocupé mucho de los demás y me olvidé de mí, cuando veo a mi hija ocupada sólo de ella y que es más libre que yo, siento enojo y envidia".
-En grados extremos, las madres incluso llegan a la violencia física y psicológica; ellas piensan: "Si yo no me siento bien, no soporto que tu te sientas bien". Por eso usan una serie de frases y etiquetas hirientes para desvalorizar y hacer sentir menos a sus hijas.
- La actitud de esta clase de madres no surge de manera casual ni espontánea. Se puede explicar como consecuencia de la presión social que existe de demandar "madres perfectas", es decir, mujeres que deben querer incondicionalmente a sus hijos y sacrificar todo, incluyendo sus propias aspiraciones.
- Lo del instinto materno es una idea hecha por la sociedad, porque ser madre a veces no es tan agradable. Se asume, inconscientemente, que al tener un hijo la madre deja de ser individuo y vive siempre dispuesta para sus hijos. Y si no es así, les invade un sentimiento de culpa por no ser una buena madre.
- "Si a veces fallo y me enojo, necesito entender que mis sentimientos no cambiaron por mi instinto materno y que la envidia es un sentimiento válido y natural que viene acompañado de la frustración en mi vida."
Una vez que se acepta esa realidad, será posible conversar con la hija, quien es muy probable que entienda el por qué de las actitudes de su madre.
- "Para disminuir la envidia que siento como madre necesito pensar en mis propios logros, no darle tanto a los demás y quedarme sin nada; así, en cuanto tenga más yo, les podré dar a los demás algo más sano".
pero bueno, de cualquier manera....
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