Siempre estuve segura de que existías, en una especie de delirio consciente irrefrenable. Por eso nunca me detuve, nunca deje de
cultivarme como persona para así, el día en que reconociera la luz en tus ojos
y supiera que eras vos el que estaba esperando, poder presentarme ante vos con una gran
sonrisa y un puño lleno y rebosante de amor para ofrecerte. Y nunca voy a
parar, porque te quiero dar todo lo que te mereces, retribuirte todo lo que me
das día a día y todo lo bueno que sacas de mí.

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